El misterio de las cosas que no tenían nombre
Esta mañana, una curiosa teoría se extendió por todos los patios desde 1ro hasta 7mo de básica. Tras una clase sobre el lenguaje, los estudiantes han llegado a la conclusión de que existe una oficina secreta llamada «La Nombrería» en la Unidad Educativa Dr. Arturo Freire. Según los expertos del recreo, en este lugar trabaja un señor apodado el «Pone-Nombres», quien se encarga de decidir que el mar se llame «mar» y que el elefante no se llame «perro».
El Conflicto:
Varios grupos de estudiantes han decidido que algunos nombres son «aburridos» y han propuesto una reforma inmediata:
Las matemáticas ahora deberían llamarse: «Cálculo de Galletas Perdidas».
El recreo debería renombrarse como: «La Hora de la Libertad Suprema».
Los brócolis del almuerzo serán conocidos oficialmente como: «Arbolitos de la Resistencia».
El Giro Inesperado:
La dirección ha dicho que mientras los nombres ayuden a estudiar, no hay problema, pero que la oficina de «La Nombrería» sigue siendo, por ahora, un mito escolar.
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